¿Qué les pido a las propuestas de escritura?

Una de las mejores maneras de encontrar ideas para escribir es recurrir a la ayuda de las propuestas de escritura, también llamados consignas o disparadores creativos; de ahí que haya numerosos libros o páginas web donde podrás encontrarlas. 

Sin embargo, la experiencia me ha demostrado que no todas ellas hacen que las palabras salgan de la espita de la creatividad. Inquieta por saber qué hace que algunas propuestas de escritura me sugieran historias como por arte de magia mientras que otras me dejan fría, he indagado en los atributos que comparten las que a mí me funcionan:

Son sencillas: Una frase tan simple como “escribe un relato sobre una llegada” me seduce más que una propuesta del estilo de “piensa en tres palabras que empiecen por la letra ‘p’ y escribe un cuento en el que aparezcan en el orden en el que se te han ocurrido”. 

La primera activa directamente la búsqueda de ideas, mientras que la segunda conlleva pasos intermedios (en este caso, pensar en tres palabras que empiecen por “p”) que alargan el proceso de forma innecesaria.

mariposas

Son abiertas: Siguiendo con los ejemplos del punto anterior, escribir sobre una llegada ofrece muchas más interpretaciones que esbozar un relato en el que sea obligatorio incluir tres palabras que, además, deben figurar en un orden determinado.

No digo la segunda alternativa esté mal. De hecho, como reto resulta interesante, aunque es probable que la historia a la que dé lugar sea más forzada, ya que su autor no ha tenido tantas posibilidades de elegir qué quería contar. 

La primera opción, en cambio, activa el pensamiento divergente y conecta mejor con las vivencias del quien escribe, ya que las llegadas puede ser de muchos tipos y todos las hemos experimentado en alguna de sus variantes. Puede tratarse de un nacimiento, de alguien que vuelve de un largo viaje, de un avión que aterriza al de varios intentos, de un sobre que se ha retrasado, etc. 

Son empáticas: A veces es difícil darnos cuenta de la cantidad de direcciones a las que apunta un disparador creativo. Por eso, está muy bien que sus creadores nos proporcionen pistas, rutas por las que guiarnos si andamos faltos de inspiración. 

Imagínate que, por ejemplo, se nos pide que escribamos una narración basada en una historia impactante. Para ayudarnos, podríamos hacer uso de los siguientes consejos:

Evoca una noticia reciente que te haya sorprendido. ¿Qué emociones crees que ha despertado en sus protagonistas? ¿Podrías contarla desde la perspectiva de alguno de ellos?

– ¿Cuáles eran tu mayor miedo? ¿Te animarías a escribir una historia cuyo protagonista deba afrontarlo?

– Piensa en un acontecimiento que te sorprendería presenciar. Puede ser la llegada de los extraterrestres, la paz en el mundo, la desaparición de las palabras… ¡Lo que quieras! Escribe una historia en torno a él.

Como puedes comprobar, hay mil maneras de enfocar el mismo tema, y no viene mal que nos lo recuerden. 🙂 

Son flexibles: Hay consignas de escritura que te obligan a escribir textos muy largos, como podría ser el caso de “relata el origen de cada uno de los colores del arcoíris y después narra cómo llegaron a encontrarse”. A no ser que tengas un océano de horas por delante, es difícil que puedas llevarla a término de una sola sentada.  

Otras, en cambio, dejan en tus manos la extensión de tu historia, a no ser que el reto sea, precisamente, escribirla en un tiempo determinado o con un número de palabras definido de antemano.  

Son prácticas: Su finalidad es la producción de un texto acabado, ya sea un artículo de opinión, un cuento, un poema o un monólogo.

Hay propuestas cuyo único objetivo es que las ideas fluyan, sin importar que el resultado final sea un fragmento incompleto. Así ocurre con “describe lo que piensa tu protagonista de camino al trabajo” o “piensa en las preguntas que te haría un sombrero”. 

Los textos que produjeses como resultado de estos ejercicios podrían dar lugar a bonitas historias o poemas, pero eso ya sería un paso posterior. Si tu objetivo es trabajar en un texto acabado desde el primer borrador, te aconsejo decantarte por disparadores creativos que tengan este fin. 

Y aquí concluye la lista de rasgos que me gusta encontrar en las propuestas de escritura. ¿Cuáles son las que a ti te funcionan? 

Si coincides conmigo en alguno de estos puntos, te recomiendo que les eches un vistazo a los ejercicios de escritura del blog de Literautas y a los que se publican en Story a Day.

¡Te aseguro grandes dosis de ideas! 😀

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5 comentarios en “¿Qué les pido a las propuestas de escritura?

  1. Marco Jiménez dijo:

    Sí, conciencia de escritora. Me llama la atención que pienses en el proceso de creación y no en el producto o en la herramienta (que dado el caso, es otro producto). Varias de las virtudes que mencionas sobre el “modo” de despertar la creatividad literaria, según yo, me parece que no siempre resultan así. Por ejemplo, acerca del flujo en el escribir, mencionas: “piensa en las preguntas que te haría un sombrero”. De acuerdo, sería un absurdo tan árido y distante, que hasta resultaría antipática la consigna. Me figuro, anticipadamente, que nada podría decirme un objeto y más si no lo acostumbro a usar. Pero más adelante dices: “Los textos que produjeses como resultado de estos ejercicios podrían dar lugar a bonitas historias o poemas, pero eso ya sería un paso posterior”. Como si alguien más dijera: pero eso ya sería parte de otra historia… Me interesa mucho que hayas pensado en ese sombrero situándolo en un tiempo “posterior”. Y también adoro que los absurdos no digan nada a nadie y que, sin embargo, haya tanta necesidad de pensarlos. (…) No es más que mi lectura de lo que escribes y tal vez de lo que piensas, Iraide.

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    • Iraide Talavera dijo:

      Hola, Marco:

      Lo que intentaba explicar es que hay consignas que me ayudan a plantearme desde el principio una historia en su totalidad, con su inicio, nudo y desenlace, mientras que otras me sirven para encontrar ideas pero no para darles directamente la forma de un relato.

      En el caso del sombrero, el resultado del ejercicio sería una lista de preguntas, pero pensar en una historia basada en ello sería el paso siguiente. En cambio, con una consigna como “escribe una historia sobre una familia”, por ejemplo, ya voy directa al grano, a la historia.

      No digo que una propuesta sea mejor que la otra o que despierte la creatividad en mayor o menor medida, solo que la segunda me resulta más cómoda.

      Un abrazo y muchas gracias por tu comentario. 🙂

      Iraide

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  2. Denise dijo:

    Mirá qué interesante, creo que mí me pasa al revés: me resulta mucho más productiva una consigna más restrictiva como la de las tres palabras en lugar de una abierta, como me me da un punto de partida más o menos estable para empezar, y de ahí salen cosas que jamás se me hubieran ocurrido de otra forma. Como se dice, cada maestrito con su librito XD

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    • Iraide Talavera dijo:

      ¡Hola, Denise! 🙂

      La verdad es que, cuanto más ahonda uno en el mundo de la escritura, más se da cuenta de que a cada persona le funciona mejor una técnica distinta, un horario diferente, unas condiciones concretas…

      ¡Y eso es genial, porque eso significa que quien todavía no ha encontrado el estilo que más cómodo le resulta lo hará tarde y temprano!

      O, como tú bien dices, “cada maestrito con su librito”.

      Un abrazo y muchas gracias por tu comentario.

      Iraide

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