Monólogos monologantes

¡Hola, amante de las palabras!

El otro día tuve la oportunidad de ver a 3 monologuistas en directo. Mucho mejor que disfrutar del espectáculo a través de la tele, ¡te lo aseguro! Y se me ocurrió que sería genial si los objetos, los animales, las plantas o las motas de polvo pudieran regalarnos los oídos con sus discursos.

Por eso, te propongo crear el monólogo de uno de los siguientes elementos (o de otro que tú escojas):

  • Un calcetín
  • Un buzón
  • Una maraña de polvo que habita tras un armario
  • Un guisante

Puede ser un texto cómico o no, en tus manos lo dejo. Eso sí, te reto a que tenga una extensión mínima de 700 palabras. ¡A ver qué se te ocurre!

Si quieres, puedes enviármelo a través del formulario que encontrarás al final de este artículo.

¡Feliz escritura!

Anuncios

Tu “yo” del espejo

¡Hola, amante de las palabras!

Hoy quiero hacerte una propuesta que dé rienda suelta a tu creatividad, y se me ha ocurrido que describas al personaje que habita al otro lado del espejo, ese que tanto se parece a ti… ¡Pero a la inversa!

Su nombre también es el tuyo del revés, y en su mundo todo está un poco patas arriba y los objetos funcionan de manera un poco enrevesada. Mi alter ego, por ejemplo, se llama Ediari (el reverso de Iraide) pero le gusta que la llamen E-Diary porque guarda sus pensamientos en un diario electrónico. 

Su blog se llama “Sitirbalap Aduga” y, en lugar de dar consejos de escritura y hacer propuestas creativas como hago yo en “Palabritis Aguda”, le gusta proponer despropósitos y habla de todo lo que podrías estar haciendo en lugar de escribir. ¡Es una rebelde! 😉

Y tu alter ego, ¿cómo es? Para afinar tu descripción y dar rienda suelta a tu imaginación, te lanzo una serie de preguntas que podrías tener en consideración:

¿Con qué sueña? ¿Qué palabras le gustan? ¿Cómo es su casa? ¿Cómo viste? ¿Cómo se llama? ¿Qué aficiones tiene? ¿Cuál es su profesión? ¿Con quién vive? ¿Qué le hace reír? ¿Cuál es su relación contigo?

¡Feliz escritura! 🙂 

Un calendario inventado

¡Hola, amante de las palabras!

Hoy estreno una sección titulada “Vida creativa”, en la que te propondré ejercicios con los que estimular tu ingenio y expandir tu imaginación, dos cualidades muy útiles no solo para quienes nos dedicamos al noble arte de encadenar palabras, sino para cualquier persona que quiera abordar un proyecto personal o profesional de manera novedosa. 🙂 

Mi propuesta de hoy es que te inventes un calendario. Ya tenemos muy visto ese que empieza en enero y termina en diciembre y tiene un bisiesto cada cuatro años, así que… ¿Por qué no crear otro que se adapte a tus gustos? 

Calendario

He aquí una serie de preguntas para alimentar tu lluvia de ideas:

  • ¿Cuánto tiempo abarca tu calendario?
  • ¿Está dividido en partes (estaciones, meses, ciclos lunares…)?
  • ¿Cómo se llaman dichas partes? 
  • ¿Hay días festivos? ¿Cuáles?
  • ¿Qué festividades hay?
  • ¿Es un calendario compartido, o solo se aplica en algún lugar concreto o en una profesión concreta?
  • ¿Quién creó ese calendario?
  • ¿Cuándo se creó?
  • ¿Dónde se creó?
  • ¿Es un calendario regular, o caótico? 
  • ¿Qué ocurre el primer día del calendario? ¿Y el último?
  • ¡Seguro que a ti se te ocurren más preguntas!

Si después de explorar todas las posibilidades que te vengan a la cabeza das con un calendario que te gustaría compartir, puedes escribir sobre él en tu blog y dejar un enlace en la sección de comentarios de este artículo.

Y, si te animas, ¡hasta puedes confeccionarlo y colgar tu propio almanaque en la pared! 😀