TALLER DE ESCRITURA

Ejercicio de escritura: Numerolandia

¡Hola, amante de las palabras!

¿Te apetece “montar un buen numerito”? Pues esta es tu ocasión, porque las cifras son las protagonistas de la propuesta de hoy. 

A continuación, verás un rico surtido de preguntas relacionadas con los números. Te propongo contestar a las que más te apetezca y enviarme tus respuestas a través del formulario que encontrarás al final del artículo. ¡Espero que no te entre “numeritis aguda”! 🙂

¿Cuál es el número que peor te cae? ¿Y el que mejor? ¿Preferirías ser unidad, decena, centena o millar? ¿Cuál es el número más cursi? ¿Y el más iracundo? ¿Qué tal crees que se llevan los números primos? ¿Qué carácter tienen para ti los números pares? ¿Y los impares? ¿Cómo se sienten los números decimales? ¿Y los quebrados? Si existiera un país llamado Numerolandia, ¿qué aspecto tendría? ¿Qué profesiones habría? ¿Cómo serían sus edificios? ¿Y sus habitantes? ¿Qué aficiones cultivarían? 

CONSEJOS DE ESCRITURA, NANOWRIMO

La brújula del escritor

¡Hola, amante de las palabras!

Como ya te anuncié hace un par de semanas, este año participo en el NaNoWriMo por segunda vez consecutiva. En esta ocasión el proceso va a ser un poco distinto, porque en lugar de dejar que las palabras me lleven a donde quieran he decidido planificar un poco: saber de antemano cuál es el tema de mi historia, cómo se va a desarrollar el argumento, qué personajes van a intervenir, etc. 

Para ello, aparte de coger un cuaderno gigante (me gustan los de tamaño A3 que venden en las tiendas de dibujo) y un bolígrafo, he hecho acopio de paciencia y de otro elemento importantísimo al que yo llamo brújula interna

La brújula interna es una gran amiga en muchos momentos de tu vida. Suele asomar, por ejemplo, cuando visitas un restaurante nuevo y te tienes que leer una carta muy larga. Vas ojeando los platos y tus niveles de apetencia van fluctuando: este plato no está mal, ¡buagh, coliflor!, esto me da alergia, este igual lo pido o ¡este, este, quiero esteeeee! ¡Y si puedo , repito!  Ese es el norte al que tu brújula está apuntando

Lo mismo pasa cuando piensas de qué va a tratar tu historia. Pueden pasar minutos, horas o días sin que ninguna ocurrencia te atrape o te ilusione, pero de pronto hay un momento en el que los astros se alinean y das con una idea que te motiva y que te apetece desarrollar. Suspiras con alivio, porque tu brújula ha dejado de dar vueltas sin ton ni son y ya puedes seguir una dirección concreta. 🙂

Sin embargo, después de celebrar que ya tienes una idea, tienes que plantearte nuevas preguntas: ¿cómo va a ser mi protagonista? ¿qué estructura sigo? ¿y las localizaciones? ¿y el final de la historia?

Es probable que a tu brújula le entre el baile de San Vito y que su coreografía se refleje en un desparrame de círculos, flechas y frases sueltas. ¡Enhorabuena! Es el lastre que tienes que ir soltando hasta dar con el camino a seguir

Si le das tiempo a tu imaginación, verás cómo hallas lo que estás buscando (incluso cuando no sabías que lo buscabas). Y, ¿cómo lo reconoces? Por tus sensaciones: porque te apetece escribir sobre ello, porque te hace sonreír, porque despierta tu curiosidad o porque te resulta original. 

Aún así, cuando pases de la planificación a la escritura propiamente dicha, habrá ocasiones en las que los senderos de tu historia se bifurcan en direcciones inesperadas una vez empiezas a escribirla porque tu brújula interna pide reajustes. Confía en ella y huye del aburrimiento de las vías muertas. Endereza tu vehículo y sigue la nueva ruta, a ver a dónde te conduce. 

Lo importante es fiarte de tu intuición, disfrutar del viaje y no tener prisa. Si sigues estos consejos, te auguro un feliz viaje por el universo de las palabras.

P.D.: La idea de la  brújula interna está inspirada en este genial vídeo de la coach Barbara Sher, en el que habla de la importancia de sintonizar con lo te gusta hacer, con aquello que te hace feliz. Creo que esto se aplica también al proceso de escritura. 😀

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Propuesta de escritura: Manual de instrucciones

Desde el advenimiento de Ikea y sus muebles desmontables, leer los manuales de instrucciones se ha convertido en un mal necesario, manque nos aburra.

Sin embargo, a modo de chanza, te propongo que describas de forma detallada cómo realizar una acción que no precise de indicaciones previas porque todos sabemos llevarla a cabo sin pensar. Así lo hizo el escritor Julio Cortázar, que nos instruyó en la ardua tarea de subir una escalera

Instrucciones para subir una escalera

Si te atreves a relatar todos los pormenores de una acción cotidiana, aquí va una ristra de ideas:

  • Instrucciones para prepararse un bocadillo: “Pan con pan, comida de tontos”. Algo rico hay que colocar en medio para darle vidilla, saber zamparlo a mordiscos pero sin dejarlo todo perdido de migas y envolverlo bien si se trata de un bocata portátil. ¡Muchas cosas a tener en cuenta en tu manual!
  • Instrucciones para imprimir un documento: Parece fácil, pero a las impresoras les van los retos. Tendrás que proporcionar consejos para armarse de paciencia cuando la tinta se acaba o para contener la ira cuando das la orden de cancelar el documento pero el papel sigue manando.
  • Instrucciones para cargar una mochila escolar: Hay que meter mucha sapiencia dentro, pero no tanta que exceda el peso del niño y lo vuelque. ¿Qué más ha de saber el usuario novato? ¡Ilumínanos!
  • Instrucciones para ser vago: Tiene ciencia, no te pienses. Transportar la ropa de la cama a la silla, mezclar lo sucio y lo limpio, lucir con arte las arrugas de las camisas, dejarlo todo para el mes que viene… Los aspirantes a vagos están a la espera del protocolo a seguir.
  • Instrucciones para subir en el ascensor con el vecino: No pasará la prueba quien no sepa hablar del tiempo, quien no evite el contacto visual o quien tenga un alerón cantante. ¿Qué más instrucciones hacen falta?

¡En tus sabias manos lo dejo! 🙂

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Santa paciencia

Pues sí: la paciencia es la madre de la ciencia (o eso dicen). Yo la he tenido más bien justita hasta hace poco, por lo menos en lo que respecta a la escritura. Tenía la peregrina noción de que los argumentos para un cuento, relato o novela tenían que brotar de mi mano por ciencia infusa porque aún no había descubierto el truquillo de la ceremonia del té

Puede que ahora mires a la pantalla con gesto interrogante y te preguntes a ver si me he vuelto japonesa y me dedico también al origami y al ikebana. Nada más lejos de la realidad, lo mío no es doblar papelitos ni el arreglo floral. Con lo de la ceremonia del té me refiero a la paciencia que se requiere para crear algo bonito y disfrutar del proceso al mismo tiempo.

Siguiendo con el símil, piensa en un té mal preparado: retiras el cazo antes de tiempo, no dejas que las hojas reposen los minutos necesarios porque te lo quieres beber ya… El resultado es un aguachirri que te tomas por no hacerle el feo a tu taza de «Mister Guonderful», y punto pelota.

Sin embargo, un buen té es alegre, te dan ganas de respirar su olor y tus papilas gustativas bailan la conga cuando paladeas su sabor. Lo mismo sucede cuando antes de sentarte a escribir te curras la idea, le das un par de vueltas a ese disparador creativo que has encontrado en internet, barruntas posibles tramas hasta que das con una que te motiva y que tiene un planteamiento, un nudo y un desenlace coherentes. 

Eso es lo que me pasó cuando participé en el reto Story a Day, que invitaba a escribir una historia diaria durante todo el mes de mayo. Me di cuenta sorprendida de que estrujarme la mollera en busca de un argumento no era tan complicado. A menudo me bastaba con 10 minutos e incluso con menos cuando empecé a cogerle el tranquillo.

Y las veces que no era así, solo tenía que esperar a que las ideas maceraran como las hojas de té, como explica este fenomenal artículo de Literautas.

¿Y tú? ¿Has sentido alguna vez la ansiedad de querer resultados rápidos en lo que respecta a la construcción de tus relatos o novelas? ¿Qué has hecho para ponerle remedio? Puedes contarme tu experiencia en la sección de comentarios. 

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70 temas, infinitas historias

Hace un par de semanas leí el artículo 35 ideas para escribir cuentos, del blog Cafetera de Letras, en el que se recopilan un montón de temas en torno a los cuales puede girar un libro o colección de relatos.

Poco después, cayó en mis manos El libro de los errores, de Gianni Rodari, obra en la que el escritor italiano es capaz de componer un sinfín de microrrelatos y poemas a partir de errores ortográficos y gramaticales. 

Fue en ese momento cuando me di cuenta de que no solo se puede escribir sobre cualquier cosa, sino que además cualquier idea puede dar muchísimo de sí

Brainstorming

Por este motivo, hoy quiero presentarte 70 categorías temáticas con las que emplearte a fondo en la modalidad que prefieras (o en todas a la vez): poesía, narrativa, artículos de opinión, canciones, monólogos… ¡Lo que te apetezca! 

Mi sugerencia es que escojas una categoría y que, a partir de ahí, hagas una breve sinopsis de 25 posibles textos basados en ella. 

Lo importante es que recuerdes que capturar ideas es como hacer una maleta cuando vas de viaje. Parece que ya has rebasado el límite de su capacidad, ¡pero siempre cabe algo más!

Aquí va mi lista:

Sigue leyendo “70 temas, infinitas historias”

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El reto de los disparadores creativos (1ª parte)

Diciembre ha dejado atrás la genial vorágine del NaNoWrimo, pero no ha mitigado mis ganas de escribir. De hecho, estas han ido en aumento, y para poder darles salida me he embarcado en un reto de mi propia cosecha. 🙂

Mi meta para este mes consiste en escribir 25 000 palabras a partir de distintos disparadores creativos, esto es, de ejercicios de escritura que ponen en marcha la imaginación a partir de una propuesta concreta.

El fin último de estos disparadores es ahuyentar el síndrome del folio en blanco y ayudar a que las palabras fluyan. A menudo, su efecto es tan poderoso que descubres que tu problema no es la falta de ideas, ¡sino un exceso de las mismas!

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Los disparadores creativos están por todas partes: basta con hacer una búsqueda simple en Google para encontrar páginas web o entradas de blogs dedicadas a los mismos. Además, existen libros llenos de ejercicios de escritura que harán las delicias de cualquier mente dada a fantasear. He aquí mis recomendaciones: Sigue leyendo “El reto de los disparadores creativos (1ª parte)”

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Propuesta de escritura: carta a un antepasado

Hoy te propongo una consigna de escritura inspirada en el Diario para el aprendiz de escritor, de la autora Susie Morgenstern. Este libro contiene una propuesta para cada día del año, muchas de ellas basadas en la vida cotidiana. Además, viene acompañado de las cómicas y entrañables ilustraciones de Theresa Bronn, protagonizadas por un gracioso taco de folios que aspira a ser novela y que va creciendo a medida que el calendario avanza. En principio, se trata de una obra dirigida a los más jóvenes, pero creo que podrás sacar partido de sus disparadores creativos tengas la edad que tengas.

El gracioso protagonista de "Diario para el aprendiz de escritor"
El gracioso protagonista de “Diario para el aprendiz de escritor”

La propuesta que te traigo hoy dice así: Escribe una carta a uno de tus antepasados, a quien no has llegado a conocer, pero del que a menudo oyes hablar. Cuéntale quién eres y por qué te hubiese gustado llegar a conocerle. ¿A que ya estás buceando en tu árbol genealógico mental? ¿Has encontrado a ese antecesor o antecesora con quien te gustaría comunicarte?

Te sugiero que te plantees la actividad de la siguiente manera: dedícale un máximo de 20 minutos y escribe sin parar, soltando todo lo que se te vaya ocurriendo. Ya tendrás tiempo para pulir tus ideas en la revisión. Además, te propongo que, si no te ha venido ningún antepasado a la cabeza, te lo inventes: ¿no te habría encantado descender de Shakespeare, de Sócrates o de Juana de Arco? O, sumergiéndonos aún más en el terreno fantasioso, ¿te imaginas que la Alicia de Lewis Carroll fuera tu bisabuela? Deja que tus palabras vuelen, seguro que te llevan por terrenos inesperados.

Si no te animas a escribir sin brújula, las siguientes preguntas pueden ser útiles para orientar tu escritura. Puedes usarlas para hacer un bombardeo de ideas o para saber cómo continuar a medida que vas escribiendo tu carta:

– ¿Cómo se llama tu antepasado?

– ¿Dónde vivía?

– ¿Cuáles eran sus costumbres, y su carácter?

– ¿Qué dicen de él tus padres y tus abuelos?

– ¿Has encontrado información sobre él en alguna parte (periódicos, revistas…)? 

– ¿Os parecéis en algo? ¿En qué? ¿En qué no?

– ¿Cómo sería vuestra relación si os conocierais?

Sigue leyendo “Propuesta de escritura: carta a un antepasado”