CONSEJOS DE ESCRITURA

Mi proceso de escritura: la premisa

En esta segunda entrega del podcast sobre el proceso de escritura que he seguido para desarrollar mi novela infantil, te hablo de mi primer paso, que consistió en la elaboración de la premisa.

Para ello, tuve que dar respuesta a estas 5 preguntas:

  • ¿Quién es mi protagonista?
  • ¿Dónde y cuándo se desarrolla la historia?
  • ¿Cuál es el objetivo de mi personaje principal?
  • ¿Quién o qué se opone a mi protagonista?
  • ¿Qué problemas encontrará mi personaje por el camino?

Si quieres conocer más detalles, no tienes más que darle al play. ¡Feliz escucha!

http://www.ivoox.com/mi-proceso-escritura-la-premisa_md_7743106_wp_1.mp3″ Ir a descargar

CONSEJOS DE ESCRITURA

Escritura terapéutica: las páginas matutinas

Estoy segura de que has escrito un diario alguna vez en tu vida. Era un amigo de papel al que contarle las anécdotas que te habían ocurrido a lo largo del día, tus preocupaciones o tus ilusiones. También era un lugar donde verter cotilleos y secretos, donde expresar en libertad tus filias y tus fobias. 

Cuando terminabas de volcar tus pensamientos en él, te sentías mejor. Escribir, al fin y al cabo, es una forma de terapia. Además, desarrollar tus problemas en un folio te obliga a reflexionar sobre ellos y te permite vislumbrar soluciones que, de otro modo, se perderían en el enjambre de ideas de tu mente. 

Hoy quiero proponerte un tipo de escritura terapéutica similar al diario, pero que tiene una serie de características particulares: se trata de las páginas matutinas, término acuñado por Julia Cameron en El camino del artista.   Sigue leyendo “Escritura terapéutica: las páginas matutinas”

TALLER DE ESCRITURA

Homenaje a las palabras

En su libro de memorias Confieso que he vivido, Pablo Neruda realiza un bello homenaje a las palabras a través de un texto en el que describe la importancia que todas y cada una de ellas tienen en su vida y en su oficio.

He querido rescatarlo porque esas joyas de encadenadas letras son la materia prima con la que accedemos al conocimiento del mundo y de nosotros mismos, pero también el instrumento que nos permite crear universos nuevos.

Hoy os animo a reflexionar sobre aquellas que os han acompañado a lo largo de vuestra vida: ¿cuáles fueron las que definieron vuestra infancia y vuestra adolescencia? Seguro que, al recordarlas, os han traído a la mente multitud de imágenes, sonidos u olores, algunos de ellos asociados a emociones positivas y otros, sin embargo, ligados a emociones no tan buenas.

Os sugiero que escojáis una de esas palabras y escribáis durante 10 minutos sobre todo lo que os evoca. Escribid lo primero que se os ocurra, sin pararos a pensar demasiado. Si dejáis que vuestra prosa fluya, pronto comprobaréis que van emergiendo ideas nuevas, recuerdos que aún no habían aflorado a la superficie.

Y ahora, como estreno de la nueva etapa de Palabritis Aguda, os dejo con este magnífico texto de Neruda, un homenaje a esas amigas que no nos abandonan nunca:

LA PALABRA

…Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció. Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de la tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.