CONSEJOS DE ESCRITURA

7 actividades de ocio para escritores

Ahora que los días se van haciendo cada vez más largos y los días sol y calor nos recuerdan la proximidad del verano, el deseo de descansar, de salir y de disfrutar de nuestro tiempo libre se hace cada vez más intenso. 

En ese sentido, los amantes de las palabras no somos una excepción, y por eso hoy quiero proponerte 7 actividades de ocio que te servirán para divertirte y para desconectar a la vez que alimentas tu amor por la escritura: 

1. Escritura como desahogo: Seguro que alguna vez has escrito en un diario. Sirve para desatascarte y para expresar emociones que tal vez no desees compartir con otras personas.

También es una manera de conocer tus vaivenes anímicos, las situaciones que te provocan alegría o disgusto, la evolución en tus proyectos personales y profesionales o los temas sobre los que más vueltas les das, así como un modo de pararte a pensar en la belleza de lo que te rodea.

Hace cuatro meses escribí sobre los beneficios de este tipo de escritura en este artículo.

2. Escritura libre: En este caso se trataría de volcar en el papel palabras sobre cualquier tema. Puede tratarse de un recuerdo, de lo que te evocan una frase o una imagen… Sobre lo que sea, con tal de que no pares de escribir durante un tiempo determinado (lo ideal es usar un temporizador). 

Si quieres saber más al respecto lee el artículo Cómo escribir como quien respira” y pon en práctica este tipo de escritura con El gozo de escribir, de Natalie Goldberg, o The Playful Way to Serious Writing, de Roberta Allen.  

3. Microrrelatos temporizados: Esta idea la he descubierto hace poco a través del libro Fast Fiction: Creating Fiction in Five Minutes, también de Roberta Allen. Consiste en darte 5 minutos para escribir el borrador de un microrrelato (con su principio, su nudo y su desenlace) a partir de un disparador creativo como “escribe una historia sobre una mentira” o “escribe una historia sobre hermanas”. ¡Puede ser muy divertido hacer esto en grupo a ver qué os sale a cada uno! 😀

4. Desarrollo de proyectos: Una de las tareas que más realizo sin darme cuenta es la de desarrollar ideas por escrito o mentalmente si es que no tengo un cuaderno a mano. Puede tratarse de ideas para este blog, para una novela que me gustaría escribir en el futuro o para un regalo especial que quiero hacerle a alguien, aunque también suelo hacer listas de libros que me gustaría leer y los destinos que quiero visitar. 

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Te recomiendo probarla porque plasmar tus iniciativas sobre el papel o por ordenador te deja espacio para darles forma, para ampliarlas y para pensar en qué recursos necesitarías para llevarlas a cabo.  ¡Así es como surgió “Palabritis Aguda”! 😀

5. Lectura de artículos o libros de ensayo: Recorrer las librerías y bibliotecas en busca de libros sobre la teoría y la práctica de la escritura es otra buena forma de entretenerte.

También puedes frecuentar Amazon en busca de e-books en inglés, castellano o el idioma que prefieras, además de páginas web que profundizan en los temas citados, como por ejemplo LiterautasBrain Pickings

6. Lectura de ficción: Nunca es mal momento para leer relatos, novelas, cuentos, ensayos… Es una actividad placentera y enriquece tu imaginación: ¿qué más se puede pedir?

7. Juegos: Esta última temporada te he hablado de juegos para escritores en este artículo y en este otro. Creo que son una opción muy interesante para los ratos de ocio, ya sean en solitario o en compañía: viajes en autobús, sobremesas, tardes en el parque… Todas las opciones son buenas para introducir lo lúdico en tu vida. 

En resumen, estas son 7 posibles alternativas para cuando te apetezca aparcar tus proyectos de escritura más “serios” y jugar con las palabras por puro gozo. 

¿Qué te han parecido? ¿Se te ocurre alguna otra?

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CONSEJOS DE ESCRITURA

Escritura terapéutica: las páginas matutinas

Estoy segura de que has escrito un diario alguna vez en tu vida. Era un amigo de papel al que contarle las anécdotas que te habían ocurrido a lo largo del día, tus preocupaciones o tus ilusiones. También era un lugar donde verter cotilleos y secretos, donde expresar en libertad tus filias y tus fobias. 

Cuando terminabas de volcar tus pensamientos en él, te sentías mejor. Escribir, al fin y al cabo, es una forma de terapia. Además, desarrollar tus problemas en un folio te obliga a reflexionar sobre ellos y te permite vislumbrar soluciones que, de otro modo, se perderían en el enjambre de ideas de tu mente. 

Hoy quiero proponerte un tipo de escritura terapéutica similar al diario, pero que tiene una serie de características particulares: se trata de las páginas matutinas, término acuñado por Julia Cameron en El camino del artista.   Sigue leyendo “Escritura terapéutica: las páginas matutinas”